lunes, 6 de julio de 2020

"Usted está sobrecalificado..."

Esa es la respuesta que algunos empleadores dan a candidatos con habilidades, experiencia, titulación o conocimientos, superiores a los que están buscando, según una publicación de Ivan Fernandez Amil en Linkedin ...
La imagen puede contener: 1 personaAunque me ha sucedido, es sorprendente que haya compañías que descarten candidatos por "saber demasiado" o tener "demasiado experiencia" , o "demasiada formación".
Precisamente lo que deberían de hacer esas empresas o entidades es aprovechar estos perfiles para desarrollar, mejorar y aumentar las capacidades de la organización.
Habrá quien diga que este tipo de perfil no aguantará en la empresa el suficiente tiempo, ya que acaba desmotivándose.
Entonces, convertite en una empresa atractiva para ellos.
Creo que deberíamos tener a los mejores a nuestro lado y que tendríamos que hacer todo lo que esté en nuestras manos para que estén a gusto y cómodos el mayor tiempo posible.
El problema no es que estés sobrecalificado, sino que algunas empresas u organizaciones no tienen la visión de futuro para aprovecharte.
La empresa tiene que saber captar talentos, no espantarlos. Si tu organización no quiere talento, otras habrá que lo aprovecharán.
Y según Carlos Lasso Sanchez la mayoría de los profesionales descartados por estar supuestamente "sobrecalificados", en realidad son descartados por dos razones: por sus aspiraciones económicas y por representar una amenaza para los líderes ineptos de la empresa.
Decirle al candidato que está sobrecalificado y por eso queda fuera del proceso es como decirle no tengo el dinero para pagarte (eres muy caro), o me vas a hacer sombra (vas a poner en evidencia mis limitaciones).
En mi opinión, nadie esta sobrecalificado, son las empresas u organizaciones las que tienen limitaciones para aceptar el desafío de contratar verdaderos profesionales...

jueves, 28 de mayo de 2020

Cuando el Curriculum no dice todo

Recientemente estuve realizando un proceso de selección para un cargo en el área comercial para una empresa cliente.
A todos los que habían enviado su Curriculum les contesté pidiendo que completaran una evaluación. 
El objetivo era medir sus competencias comerciales reales. 
No leí ni revisé previamente la hoja de vida de ninguno.
Primero: fue un excelente filtro, fueron pocos los que hicieron la evaluación, el test.
De esos que contestaron, revisé y califiqué cada uno de los test. Encontré mucho talento en algunos de los candidatos.
Recién ahí recurrí a los Curriculum que habían enviado, y la sorpresa fue grande. 
Entre los candidatos con mayor talento encontré algunos profesionales cuyas carreras académicas no eran relacionadas en forma directa a marketing y ventas (Derecho, Periodismo, Relaciones Internacionales).
Entonces contacté a cada uno y les hice una prueba-entrevista presencial y el resultado fue el mismo. 
Me di cuenta de que tienen las competencias laborales para tener éxito en el área comercial.
Entonces, por esta y otras experiencias previas asumí que el CV solo refleja las oportunidades que ha tenido el candidato en el ámbito profesional y algunos logros alcanzados. 
No refleja ni de cerca las competencias profesionales de un candidato para un cargo específico, por lo que (contrariamente a lo que dicen los libros), no debería utilizarse el Curriculum Vitae como filtro inicial o primer herramienta para descartar candidatos en un proceso de selección, porque podemos perder en ese primer paso a los mejores candidatos...


Basado en una publicación de Carlos Lazzo Sanchez

jueves, 21 de mayo de 2020

Nos distinguimos o nos extinguimos

"La persona que goza ahora de mayor seguridad es aquella que tiene la mayor capacidad de adaptación. Mayor capacidad para adaptarse a las nuevas pautas tecnológicas, sociales, culturales.
Para saber moverse entre ellas sin perder visión del mañana, sin dejar de ir mirando hacia dónde vamos, hacia “donde iremos a parar” en las futuras etapas que habrán de surgir inexorablemente… y que también inexorablemente quedarán atrás, dejando paso a otras nuevas etapas por venir.
La actitud con la que uno encara el trabajo es fundamental. Porque en toda actividad es necesario vivir en un estado de adaptación y cambio permanente..."La imagen puede contener: 1 persona, pantalla e interior

martes, 21 de abril de 2020

Dejar que escape la serpiente

Parece ser prácticamente imposible pasar por la vida sin sufrir injusticias, sin ser nunca ser insultado, tratado de una manera que consideremos irrespetuosa o con desprecio. Estamos rodeados por gente que a veces actúa de un modo antipático, de forma grosera y hasta de maneras hirientes.
Entonces, ¿qué podemos hacer al respecto?
Leí una vez que las palabras y los hechos mal intencionados son como una mordedura de serpiente venenosa. 
Si eso te llegara a suceder, seguramente sentirías tanto enojo que saldrías persiguiendo a la serpiente para matarla. Pero mucho más prudente sería tratar de sacarte el veneno de la sangre lo antes posible. Buscar la venganza solo le da al veneno más tiempo para surtir su efecto.
De igual manera, podemos decidir cómo reaccionar ante las ofensas o el veneno de otras personas. De hecho, alguien ha dicho que “el sentirnos ofendidos es una decisión personal; no una condición causada por alguien o por algo”, y esa decisión puede facilitar o entorpecer nuestra curación.
Claro que no deberíamos pasar por alto cosas como la injusticia, la intolerancia y la crueldad; podemos y debemos hacer lo que esté a nuestro alcance para corregir esos males, defender la verdad y lo que consideramos correcto.
Pero en la mayoría de nuestras interacciones cotidianas, en las indiscreciones más leves, lo mejor es "dejar que la serpiente escape". La capacidad de tomar esa decisión es algo difícil, pero es uno de los mayores dones que Dios nos puede dar.
Cuando sentimos que la vida, o alguna persona, nos trata injustamente, podemos decidir qué reacción nos define mejor. Cuando alguien es grosero, podemos decidir actuar cortésmente; cuando alguien es desconsiderado, podemos decidir ser amables.
La clave está en no permitir que las acciones de los demás interfieran o definan lo que nosotros debemos ser.
Eso puede ser difícil en este mundo a veces agitado, pero cuando apelamos a lo virtuoso que hay en cada uno, el veneno no llegará al corazón, y así, nuestras decisiones nos harán más libres...

(MyPI*- Gustavo Yllanes)



(*Con algunos pequeños aportes personales, basado en el contenido del programa semanal Música y Palabras de Inspiración)

sábado, 14 de marzo de 2020

Puentes que unen

A Praga, la capital de la República Checa, en el corazón de Europa, la rodean por todas partes hermosos sitios históricos. El autor alemán Goethe, se refirió a esta ciudad como “la más preciosa gema de la corona del mundo”.
Esta obra gótica de piedra que aparece en la foto, conocida como el puente de Carlos, es una de las estructuras más famosa del mundo, y se le considera una de las más imponentes. El puente, cuya construcción encargó el rey de Bohemia en el siglo 14, cruza el río Moldava, conectando las dos partes de la ciudad, y conduce hacia el Castillo de Praga en la colina.
Pero en muchos aspectos, el puente de Carlos, más que un punto de conexión, es un símbolo de fortaleza, unidad y esperanza.
Millones de personas lo han cruzado a lo largo de los siglos: viajeros, mercaderes, ejércitos hostiles y amigables visitantes. El puente ha sobrevivido guerras, ocupaciones, desastres naturales, y la vida cotidiana de una alborotada ciudad por más de 600 años. También ha sido un nexo para Praga, la República Checa, con toda Europa.
Eso es lo que hacen los puentes: conectan personas y superan barreras de otro modo insalvables. Nos unen de quienes en otras épocas estuvimos distanciados. Nos permiten interactuar, cooperar, y entendernos mutuamente. Al haber tantas fuerzas que nos separan, cada vez necesitamos más puentes que sirvan para nutrir la esperanza.
 Havel, el renombrado escritor checo y el primer presidente de la república, seguramente cruzó este puente muchas veces. “La esperanza no es la convicción de que algo saldrá bien”, dijo, “sino la certeza de que algo tiene valor, no importa cómo resulte”
Definitivamente, el puente de Carlos (como nuestra propia vida), ha pasado por momentos buenos y malos, horas de oscuridad y de luz. Pero en medio de todo, a pesar de todo, sigue erguido, fuerte y firme, como un recordatorio de que la unidad es posible y digna de cualquier esfuerzo por superar todo obstáculo.
No importa cuán profundas, turbulentas, y agitadas sean las aguas, siempre hay formas de alcanzar la otra margen de nuestras diferencias, de conectarnos, de crear puentes que nos indiquen un camino de esperanza...
(MyPI)

¿Belleza en la imperfección?


En el Louvre, en París, Francia, uno de los más afamados museos del mundo, existe una estatua de unos 6 metros de altura que se calcula data de hace más de 2.000 años. Esta fue descubierta en trozos, por un arqueólogo aficionado, en la arena de la isla griega de Samotracia, en el año 1863. Hoy día se yergue firme y fuerte entre las más célebres piezas de arte del museo Louvre y, quizá, una de las más reconocidas esculturas del mundo.
La llamamos la "Victoria Alada de Samotracia", aunque se desconoce el nombre que le diera su creador. De hecho, no se sabe quién la esculpió ni cuál fue su propósito o significado original. El hecho de que la figura alada parece “extenderse hacia el frente en la proa de un barco”, lleva a algunos “historiadores a concluir que fue creada para conmemorar una exitosa batalla naval”. Pero eso es lo que imaginamos; ni siquiera sabemos la forma exacta de la Victoria Alada, puesto que nunca se encontraron la cabeza ni los brazos.
Sin embargo, pese a todo cuanto desconocemos de esta magnífica escultura, sí sabemos cómo nos sentimos al observarla. La Victoria Alada despierta sentimientos de triunfo, admiración, valor, confianza...
Pero, ¿por qué es esta obra de arte dañada e incompleta tan universalmente venerada? Algunas personas destacan la destreza artística evidenciada en los restos de la Victoria Alada, comentando que es hermosa pese a estar incompleta. Porque convengamos que nada o nadie tiene por qué ser perfecto para ser hermoso. Por otro lado, hay algo fascinante y misterioso en las imperfecciones de la escultura.
¿No será que ella es hermosa debido a sus imperfecciones y a causa de no estar completa?
Lo cierto es que a diario estamos rodeados de personas y situaciones imperfectas e incompletas,(empezando por nosotros mismos).
Tanto es así que, no se si a Uds les habrá pasado, pero a veces me he sentido tirado y despedazado en la arena de la vida. Sin embargo, todos podemos tener nuestro proceso de recuperación, de rearmado, no de condenación. Todos merecemos redención, en vez de rechazo.
Cuando observamos la famosa estatua, también recordamos que las victorias son hermosas, aunque nunca perfectas.
La Victoria Alada de Samotracia parece decirnos que las imperfecciones jamás deben quitarnos la confianza ni nuestra capacidad de ser firmes y constantes en lo que somos, creemos y deseamos...

(MyPI)

Algo muy grave va a suceder en este pueblo

El cuento que comparto le pertenece a Gabriel García Márquez. Fue narrado por él en la década de los setenta en un congreso de escritores y fue publicado por la revista El Cuento (México). En los años ochenta se usó este argumento para realizar una película cortometraje.
"Imagínese usted un pueblo muy pequeño donde hay una señora vieja que tiene dos hijos, uno de 17 y una hija de 14. Está sirviéndoles el desayuno y tiene una expresión de preocupación. Los hijos le preguntan qué le pasa y ella les responde: "No sé, pero he amanecido con el presentimiento de que algo muy grave va a sucederle a este pueblo".
El hijo se va a jugar al billar, y en el momento en que va a tirar una carambola sencillísima, el otro jugador le dice: "Te apuesto un peso a que no la haces". Todos se ríen. Él se ríe. Tira la carambola y no la hace. Paga su peso y todos le preguntan qué pasó si era una carambola sencilla. Y él contesta: "es cierto, pero me ha quedado la preocupación de una cosa que me dijo mi madre esta mañana sobre algo grave que va a suceder a este pueblo".
Todos se ríen de él, y el que se ha ganado el peso regresa a su casa, donde está con su mamá, o una nieta o en fin, cualquier pariente, feliz con su peso comenta:
- Le gané este peso a Dámaso en la forma más sencilla porque es un tonto.
- ¿Y por qué es un tonto?
- Porque no pudo hacer una carambola sencillísima estorbado con la idea de que su mamá amaneció hoy con la idea de que algo muy grave va a suceder en este pueblo.
- Y su madre le dice: No te burles de los presentimientos de los viejos porque a veces salen...
Una pariente oye esto y va a comprar carne. Ella le dice al carnicero: "Deme un kilo de carne", y en el momento que la está cortando, le dice: "mejor córteme dos, porque andan diciendo que algo grave va a pasar y lo mejor es estar preparado".
El carnicero despacha su carne y cuando llega otra señora a comprar un kilo de carne, le dice: "mejor lleve dos porque hasta aquí llega la gente diciendo que algo muy grave va a pasar, y se están preparando y comprando cosas". Entonces la vieja responde: "Tengo varios hijos, mejor deme cuatro kilos..." Se lleva los cuatro kilos, y para no hacer largo el cuento, diré que el carnicero en media hora agota la carne, mata a otra vaca, se vende toda y se va esparciendo el rumor.
Llega el momento en que todo el mundo en el pueblo está esperando que pase algo. Se paralizan las actividades y de pronto a las dos de la tarde alguien dice:
- ¿Se ha dado cuenta del calor que está haciendo?
- ¡Pero si en este pueblo siempre ha hecho calor!
Tanto calor que es pueblo donde los músicos tenían instrumentos remendados con brea y tocaban siempre a la sombra porque si tocaban al sol se les caían a pedazos.
- Sin embargo -dice uno-, a esta hora nunca ha hecho tanto calor.
- Pero a las dos de la tarde es cuando hace más calor.
- Sí, pero no tanto calor como ahora.
Al pueblo desierto, a la plaza desierta, baja de pronto un pajarito y se corre la voz: "Hay un pajarito en la plaza". Y viene todo el mundo espantado a ver el pajarito.
- Pero señores, siempre ha habido pajaritos que bajan.
- Sí, pero nunca a esta hora.
- Llega un momento de tal tensión para los habitantes del pueblo, que todos están desesperados por irse y no tienen el valor de hacerlo.
- Yo sí soy muy macho -grita uno-. Yo me voy.
Agarra sus muebles, sus hijos, sus animales, los mete en una carreta y atraviesa la calle central donde todo el pueblo lo ve. Hasta que todos dicen: "Si este se atreve, pues nosotros también nos vamos". Y empiezan a desmantelar literalmente el pueblo. Se llevan las cosas, los animales, todo.
Y uno de los últimos que abandona el pueblo, dice: "Que no venga la desgracia a caer sobre lo que queda de nuestra casa", y entonces la incendia y otros incendian también sus casas.
Huyen en un tremendo y verdadero pánico, como en un éxodo de guerra, y en medio de ellos va la señora que tuvo el presagio, le dice a su hijo que está a su lado:
-¿Vistes mi hijo, que algo muy grave iba a suceder en este pueblo?"
.....
Me acordaba del cuento pero me costó encontrarlo. Es muy útil, aunque es solo una ficción. Pero a veces no hay nada mejor que la ficción para hablar de la realidad...

sábado, 29 de junio de 2019

¿Se puede sacar provecho de las críticas?

El hecho de recibir una crítica no tiene porque ser sinónimo de responder con ira. Esto ocurre con mucha frecuencia y nos impide sacar provecho de las críticas. Desde pequeños nos condicionan a reaccionar de forma airada cuando alguien nos critica. Sentimos que nuestra valía está en juego y que somos peores o menos válidos. A pesar de que la persona que nos critique pueda hacerlo de forma hostil, no significa que en su mensaje no exista parte de verdad.
Es conveniente recordar que las críticas son comentarios o peticiones de cambio de actitud que hacemos a otra persona y que pueden ser tanto constructivas como peyorativas. Es cierto que no nos enseñan a criticar. Si nuestra pareja es muy desordenada, lo primero que solemos decir es algo como: “eres un caos, nunca vas a cambiar”. A pesar de que pueda parecer una forma de incentivar el cambio, la crítica está falta de funcionalidad. Por ejemplo, sería mucho más eficiente una crítica como la siguiente: “con tanto desorden siempre está la casa patas arriba, me encantaría que intentaras ser un poco más ordenado y así estaríamos más cómodos”.
La diferencia entre la primera y la segunda crítica, es que la primera acusa directamente a la persona llamándola “caos” y asegurando que el cambio no es posible, “nunca vas a cambiar”. La segunda crítica expresa una mejora en la casa y sólo critica la actitud del desorden y no a la persona directamente. A lo largo de este artículo, aprenderemos a sacar provecho de las críticas, tanto de aquellas más amistosas como de aquellas un poco más hostiles.

Sacar provecho de las críticas
Si aprendemos a reaccionar de forma calmada ante las críticas, sin duda, será un paso importante para llevarlas mejor. Si nuestra reacción es calmada:

  • Aprenderemos a controlar nuestras reacciones negativas de ira.
  • Evitaremos sentirnos atacados.
  • Sabremos que una crítica es una opinión y no pondremos nuestra autoestima en juego.
  • Podremos diferenciar si la crítica es constructiva o nos intentan manipular.
  • Si la crítica es constructiva, podremos aprender de ella.
  • Si la crítica es un intento de manipulación, frustraremos a la otra persona de su intento.
  • Cuando no reaccionamos de forma irascible, no mostramos nuestros puntos débiles.
  • Somos dueños de nuestras reacciones y nos convertimos en los últimos jueves de nuestra conducta.
  • Podemos salir victorioso de una situación en la que en muchas ocasiones puede volverse incómoda.

¿Qué nos impide sacar provecho de las críticas?
Sobre nosotros mismos
Podemos caer en una auto devaluación que nos hace pensar que no valemos nada. Por ello, es importante saber que una crítica es sólo eso, una crítica y no representa todo nuestro valor como personas.
Saber que tenemos derecho a equivocarnos nos ayudará a aceptarlas. Si por el contrario, pensamos que el error no forma parte de nosotros, no sacaremos ningún partido a la crítica.
Pensar que una crítica implica que los demás dejen de querernos puede afectar en su aceptación. “Si es verdad lo que me dicen… es porque tienen una imagen negativa de mí y eso no puede ser; así que está equivocado, no es cierto lo que dice”. De esta forma, en lugar de reflexionar sobre algunos aspectos de nuestra persona, nos encerraremos más en nosotros mismos.
Sobre la situación
Si pensamos que la vida debe ser como queremos y las cosas deben salir como queremos, es muy probable que nos frustremos y no aceptemos las críticas. “Me dice esto porque no sabe nada de la vida… bah, yo a lo mío”.
Sobre la otra persona
Cuando pensamos que la otra persona emite una crítica para perjudicarnos es más probable que no escuchemos ni recapacitemos. Podemos pensar que existen buenos y malos. Los buenos son aquellos que nunca nos dicen nada y los malos los que nos critican.
Es importante saber la intención de los demás. En muchas ocasiones, la motivación negativa a los otros la añadimos nosotros. Además, nosotros también podemos equivocarnos, no somos perfectos.

¿Cómo sacar provecho de las críticas?
En primer lugar es recomendable cambiar nuestro discurso privado. Debemos tener en cuenta que no somos perfectos y estamos sujetos a cambio constantemente. También es recomendable cambiar el concepto de crítica. En vez de pensar que es un ataque, mejor pensar que es una sugerencia, de esta forma, estaremos más abiertos a escuchar. Además, mejor evitar pensar que una crítica es un fracaso personal, sino que solo es un comentario sobre un aspecto puntual de nosotros.
Evaluación de la crítica. ¿Es bueno cambiar o rechazamos la crítica? De esta forma, comenzamos analizando si la crítica es importante y si juega un papel destacado en nuestro día a día. Además, podemos preguntarnos quién nos hace la crítica. Hoy en día el anonimato de las redes sociales es abrumador y muchas personas tienden a criticar por criticar. En este caso, es importante saber distinguir, por ejemplo, entre una crítica de un ser querido de alguien anónimo que quizá critique todo lo que vea.
¿Cuál es la intención de la crítica? ¿Tiene algún fundamento el cambio que se pide? Si tengo una relación de pareja y la crítica es que paso mucho tiempo con los amigos, podemos reflexionar si estamos descuidando la relación o si nuestra pareja nos quiere absorber y alejar de nuestros seres queridos.
Frecuencia y personas. 
Si se trata de una crítica frecuente y que viene de diferentes personas, quizá deberíamos empezar a contemplar si esconde algo de cierto.
Si la crítica es constructiva entonces será mejor controlar nuestras emociones, no defendernos en exceso, escuchar de forma activa, pedir más información y establecer una estrategia de cambio.
Cuando la crítica no es conveniente. Cuando consideramos que la crítica está hecha con mala intención o es un intento de manipulación, podemos negar asertivamente. Por ejemplo: “entiendo lo que quieres decir, pero no considero que…”, “no estoy de acuerdo…”, “para ti podría ser… pero para mí…”. En lugar de reaccionar con ira, basta con dialogar.
Por otro lado, también podemos utilizar el banco de niebla. En este caso se puede utilizar cuando la crítica tiene parte de verdad pero aún así es muy insistente o con cierto matiz dañino. Por ejemplo, si nuestro amigo nos recrimina que somos muy pesados con las mismas bromas podemos responder: “sí, es verdad, soy muy pesado con las mismas bromas”. Si nuestros padres consideran que deberíamos hacer deporte porque estamos engordando: “sí, es verdad, estoy engordando, quizá debería hacer deporte”.
Por último, mencionar los consejos que, desde la psicología budista, nos da la famosa monja budista Thubten Chodron. Chodron afirma que si una crítica es cierta, ¿qué problema hay? Nos puede servir para aprender y mejorar. Y por otro lado, si una crítica es falsa y con intención de hacer daño, ¿qué problema hay? Si es mentira, ¿por qué enojarse?
 Chodron asegura que si nos dijeran que tenemos un cuerno en la frente siendo mentira diríamos: “no, no tengo ningún cuerno” y no tendríamos necesidad de enojarnos.

Fuente: https://www.psicoactiva.com/blog/sacar-provecho-de-las-criticas/

sábado, 8 de junio de 2019

Los cambios constantes representan una constante oportunidad.


¿Qué opinan de los cambios? ¿Los ven como una complicación, una amenaza, o un factor de inseguridad?
Y a propósito, ¿en qué consiste la verdadera seguridad?
En una época se creía que la seguridad radicaba en la fuerza, en el volumen. Lo cual nos lleva a retrotraernos cientos de siglos atrás, a la época de los dinosaurios.
Por millones de años fueron la criaturas más dinámicas, más poderosas y más temibles que había. Sin embargo, los dinosaurios se esfumaron de la faz de la Tierra.
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Desaparecieron… porque tenían una debilidad: no se adaptaban fácilmente.
Y en un mundo que cambia, si uno no se adapta, desaparece.
Hasta hace muy poco el mundo no cambiaba tan rápidamente. Formas de vida, actitudes, pensamientos, leyes… permanecían inmutables durante cientos, durante miles de años.
Así, hubo una época en que la seguridad se podía encontrar en una rutina. Los seres humanos buscaban una rutina agradable y cómoda, escondían en ella la cabeza, y pensaban que gozaban de verdadera seguridad.
Hoy la seguridad ya no se encuentra en una rutina. En un mundo en constante evolución, es justamente en una rutina en donde menos seguridad hay.
La persona que goza ahora de mayor seguridad es aquella que tiene la mayor capacidad de adaptación. Mayor capacidad para adaptarse a las nuevas pautas tecnológicas, sociales, culturales. Para saber moverse entre ellas sin perder visión del mañana, sin dejar de ir mirando hacia dónde vamos, hacia “donde iremos a parar” en las futuras etapas que habrán de surgir inexorablemente… y que también inexorablemente quedarán atrás, dejando paso a otras nuevas etapas por venir.
La actitud con la que uno encara el trabajo es fundamental. Porque en toda actividad es necesario vivir en un estado de adaptación y cambio permanente.
¿Y sobre el futuro?
Todo lo que conocemos nosotros hoy son los métodos antiguos más recientes de hacer las cosas. Todo lo que hacemos hoy va a ser hecho mañana de una forma nueva, de una forma mejor. Y si no lo hacemos nosotros, lo harán nuestros competidores.
Es imposible detener los cambios. Y por eso el verdadero secreto del éxito está en enfrentarlos permanentemente, porque los cambios constantes representan una constante oportunidad.
Nosotros propongámonos ser parte, estar en eso.
Resultado de imagen para gustavo yllanesEl seminario de hoy, al que se ha titulado “Identificación, análisis y resolución de conflictos” debe ser visto con una mirada desde la perspectiva de los cambios que podemos pensar previendo el futuro.
Entonces hablaremos, dialogaremos, en una primera etapa y como marco conceptual acerca de las innovaciones, analizando las organizaciones mediante un esquema de diferenciación mediante la innovación, diferenciando las prácticas de las organizaciones viejas o “tradicionales” de aquellas que han entendido (o están en ese proceso) la necesidad de la innovación en todos los aspectos.
Y aunque hay cierta conciencia sobre la necesidad de los cambios, la pregunta repetitiva de quienes conducen o lideran organizaciones es: ¿Qué es lo que hay que cambiar? ¿Por dónde empezar? ¿Cuáles son los temas críticos?
Luego (con esa misma mirada innovadora) comenzaremos a abordar una de las temáticas de gestión que tiene un renacimiento continuo en la vida diaria de cualquier organización o grupo de personas: los conflictos.
Como identificar los conflictos, su origen, nuestra actitud frente a los mismos, y finalmente como negociar, cómo lidiar con los conflictos o cómo aprovechar los mismos para tomar el impulso creativo que se manifiesta en sus diversas expresiones...

(Texto adaptado. Basado en contenido web)

domingo, 19 de mayo de 2019

La tensión en el proceso de negociación


En toda situación de negociación hay una tensión: por un lado, porque en el campo del proceso hay que tomar decisiones, y porque esas decisiones están vinculadas con contenidos o con temas, o con cuestiones, que son importantes para los negociadores. Entonces, el contenido está representado en el eje vertical.
Pero esas decisiones hay que tomarlas con otras personas, y eso es la relación, y la relación está representada en el eje horizontal. En toda negociación hay una tensión, que es muy natural y que resulta del hecho de que al “subir” lo más posible por una línea, “contraigo” lo que se puede obtener por la otra. Entonces, mientras más se prioriza el logro en el plano de los contenidos, menos se prioriza la relación, y viceversa, mientras más se prioriza la relación, menos prioridad se le da al tema de los contenidos. Esta es la TENSIÓN que existe en las situaciones de negociación, y que está ejemplificada muy claramente, por aquellas situaciones de negociación en donde la relación está condicionada al resultado de la negociación. Es decir, se es amigo y se continua siéndolo -y por lo tanto perdura la relación- “si y sólo si” el otro satisface mis pretensiones en el plano de los contenidos.  En estos casos el mensaje es: “sólo seguiremos teniendo una buena relación si haces y me das lo que yo quiero”.
En el otro extremo de la tensión: uno o un grupo de negociadores está dispuesto a ceder en los contenidos todo lo que sea necesario, porque privilegia la relación, y entonces, se está dispuesto a otorgar y a perder y a ceder todo lo que haga falta, con tal de conservar la relación lo más posible. En este caso el mensaje es: “bueno, si me prometes que conservamos una buena relación estoy dispuesto a ceder todo lo que sea necesario”.  Esta es una tensión natural, que hay en todas las situaciones de negociación. Sucede porque SIEMPRE están presentes esos dos campos en una negociación, el campo del contenido del problema, o del contenido de los temas que se van a negociar, y porque está presente la relación. Siempre está presente la relación en la negociación, porque toda negociación se hace entre personas, aunque éstas representen empresas, organizaciones, países o instituciones.  Siempre hay personas de carne y hueso, con sus modos y sus maneras y sus preferencias y sus interpretaciones. Y si se dijo que es un proceso de interacciones y de influencias recíprocas, siempre va a haber una relación, por más mínima que esta relación sea.
En algunas negociaciones la relación no será muy importante, porque puede que sea una negociación de momento; en cambio en otras negociaciones la relación será muy importante. Entonces, uno de los dilemas básicos en la negociación es cómo manejar esta tensión, entre el contenido y la relación. Lo ideal sería que en cada negociación se pueda trazar una línea diagonal que optimice los logros a nivel de contenido y los logros a nivel de relación. Logros que signifiquen que en una negociación se pudieran hacer acuerdos en donde se obtiene lo mayor posible en contenido y lo mayor posible a nivel de la relación.
¿Cómo se hace para superar la tensión entre el contenido y la relación?  Enunciarlo parce muy simple: Separar las personas del problema, y tener presente siempre, en el transcurso de las negociaciones, que hay dos campos que atender, por un lado el campo de las personas, en donde se va a ir construyendo una relación determinada entre los negociadores en cada interacción que ellos tengan y el objetivo es que ésta relación sea lo más fructífera y satisfactoria posible, y por otro lado el campo del problema, en donde se tratará con los temas de la negociación, con el contenido del problema sobre el que hay que decidir y el objetivo es ser lo más eficientes posibles con él.

(Texto adaptado. Basado en contenido web)

Negociación: un proceso de comunicación


1.   DEFINICIÓN
En términos generales y como una definición descriptiva básica de Negociación, podemos decir que:  La Negociación es un proceso de comunicación entre personas que tienen que tomar una decisión respecto a un tema o cuestión que los vincula.
Hay entonces tres elementos claves en la definición de “negociación”: el proceso, las personas y el problema (o el tema con el que vamos a trabajar). Estos tres elementos interactúan y se relacionan entre sí, de manera tal que cuando sucede alguna cosa importante en el campo de alguno de estos elementos –personas, procesos o problema–, toda la vinculación entre ellos y cada uno de los elementos se ve afectado por ese cambio. Por ejemplo, si hay un cambio en las personas que conforman el grupo negociador, si entra una persona y sale otra, entonces la negociación tiene que cambiar y se toman las decisiones de manera diferente.
  
2.         PROCESO
El primer elemento sobre el que enfocaremos la atención, es el del proceso, que es lo que no estamos acostumbrados a mirar. En realidad, la misma experiencia personal nos enseña que sólo se aprende a mirar los procesos cuando se puede hacer un ejercicio de reflexión sobre lo que uno está haciendo.  ¿Cuáles son los elementos que componen el proceso?.
Primero, todo proceso tiene un conjunto de secuencias, no es algo que sucede en un instante  Inclusive, por ejemplo, el hecho de encender la luz, apretar el interruptor y que se encienda la luz, nos muestra que allí hay un proceso, muy rápido, pero hay un proceso. Tanto hay un proceso que si hay algún cable cortado en algún lugar del circuito, el proceso no funciona y la luz no se enciende, por más que se apriete la tecla. En cada negociación hay secuencias que van encadenándose unas con otras. Ese proceso en negociación, a diferencia del proceso lineal y causal, causa-efecto –encender a luz apretando la tecla-, es un proceso generalmente no estructurado. Generalmente las negociaciones no tienen una estructura pre-armada. La negociación es un proceso no lineal, porque generalmente va a tener marchar y contramarchas, subes y bajas, no va a ir directamente desde un punto al siguiente. 
Y también es un proceso no necesariamente causal, ya que no va a responder necesariamente al principio causa-efecto. Mas bien, el proceso de negociación es un proceso que tiene una estructura y una dinámica circular, que va a ir siendo construido por la interacción de las personas que tienen que negociar, y por influencias recíprocas, tanto entre las personas que negocian, como por influencias que esas personas que negocian reciben de otros.
Entonces, es un proceso que se construye a medida que se va dando. Si se piensa en cualquier situación de negociación, por ejemplo en un grupo que tiene que decidir cómo se va a llamar como grupo, van a poder identificar que alguien dijo algo primero, otro puso cara de que no le gustaba, otro dijo “bueno, no, ¿y por qué no tal otra cosa?”, por ahí hubo dos o tres protestas, o alguien que sacó una propuesta superadora que conformó a todos, etc. etc.  Eso es un proceso, y en ese proceso se van tomando decisiones, que es lo que caracteriza la negociación. 
Ese proceso va a estar compuesto, básicamente también, por el tiempo. Como es un conjunto de secuencias que se encadenan, el tiempo es un factor fundamental en todas las negociaciones, y  como negociadores,  se debe saber que el tiempo es un elemento importantísimo del área del proceso: cuánto tiempo tengo, cuánto tiempo se necesita, qué efecto tendría una pausa, cuánto tiempo se puede extender esta negociación, cuáles son mis tiempos límites y por qué razones esos tiempos son límites. El tiempo es un elemento esencial y lo primero que hay que hacer con él, es ser conciente de su presencia y de que puede ser “utilizado” como un elemento más para darle armonía y efectividad al proceso.
La dinámica que va a tener  ese proceso, personalizado ya como proceso, va a depender de esta construcción de interacción por influencias recíprocas. Esa dinámica puede ser de muy distintos tipos: Por ejemplo, un grupo puede tener una dinámica muy fácil de consenso para tomar la decisión que está involucrada en la negociación, o pueden tener una dinámica en donde hay distintas opciones generando tensión para ser elegidas entre sí, o pueden tener una dinámica en donde no hay ninguna opción y se genera un vacío, y entonces se busca alguna forma para poder llenarlo. Si se reflexiona un poco acerca de qué es lo que pasó en cualquier situación de negociación, la idea de dinámica aparece clara.  Como en un partido de fútbol o de tenis, uno dice que fue lento, engorroso, aburrido o por el contrario, ágil, chispeante, emocionante, divertido.  Esos son juicios acerca de la dinámica de esos procesos que son los partidos de fútbol o de tenis (o las negociaciones).  Es esencial para los negociadores aprender a “mirar” las dinámicas que tienen los procesos, porque uno sólo puede intervenir con efectividad en aquello que puede “ver”.  Esta es quizás la mayor diferencia que puede aportar la capacitación en negociación:  la habilidad para “ver” los procesos para entonces saber cómo y dónde hacer qué cosas.
El tiempo y la dinámica, dentro del proceso, vinculan hechos y relaciones. Hay hechos, inclusive en las más pequeñas situaciones de negociación, que son los que estructuran el tema a decidir.  Esto dependerá de qué se negocia y cual es el contexto. Y hay relaciones entre quienes negocian.  En la medida en que los miembros de cualquier grupo humano (por ej. un grupo de negociadores) se presentan unos con otros y dicen su nombre, están comenzando a construir una relación, porque las personas se identifican con el nombre, y cada vez que se interactúa se pone el nombre adelante. Ahí, se está construyendo una relación. Y verán que este es uno de los temas fundamentales en cualquier negociación, porque en todas las negociaciones que se llevan adelante, se generan relaciones entre los que están negociando  (quién apoyó la opción que yo dí, quién dio otra opción que me pareció genial, quién dijo alguna otra cosa que incluía a todos, etc.) y eso empieza a construir relaciones entre los negociadores; relaciones que van a ser indispensables y que son la base de cualquier proceso de negociación.
Entonces, se considera la negociación como un proceso de toma de decisiones que incluye estos tres elementos. Tener en cuenta las personas, el proceso y el problema, permitirá que el negociador se maneje adecuadamente dentro del proceso de negociación, diferenciando campos de acción y explorando desarrollos posibles en cada uno de ellos.




(Texto adaptado. Basado en contenido web)

sábado, 12 de enero de 2019

Inteligencia emocional: Éxito personal o éxito profesional.

¿Por qué a algunas personas les va mejor en la vida que a otras? ¿Por qué algunas, con alto coeficiente intelectual y que se destacan en su profesión, no pueden aplicar esta inteligencia en su vida privada, que va a la deriva, del sufrimiento al fracaso?
Todos los que debemos convivir hoy en un mundo laboral confuso y estresante, sabemos que estamos invadidos de emociones, que luego dan paso a los sentimientos y estos actúan de acuerdo a los estímulos que los activan.
Para ello nos apoyamos en nuestra inteligencia, que permite administrarlos de tal forma que no nos afecten, todo lo contrario: nos permitan disfrutar la oportunidad de vivir y aprovechar intensamente el potencial positivo que cada emoción genera.
En los últimos años, se ha dado mucho énfasis a la relevancia y alcance de la inteligencia emocional y cómo ella nos puede favorecer en nuestro crecimiento.
La inteligencia emocional es una forma de interactuar con el mundo que tiene muy en cuenta los sentimientos, y engloba habilidades tal como el control de los impulsos, la autoconciencia, la motivación, el entusiasmo, la perseverancia, la empatía, la agilidad mental, etc.
Eso configura rasgos de carácter como la autodisciplina, la compasión o el altruismo, que resultan indispensables para una buena y creativa adaptación social.
¿Por qué a algunas personas les va mejor en la vida que a otras? ¿Por qué algunas, con alto coeficiente intelectual y que se destacan en su profesión, no pueden aplicar esta inteligencia en su vida privada, que va a la deriva, del sufrimiento al fracaso?
Lo cierto es que el nuevo concepto que intenta dar respuesta a estos y otros interrogantes es la inteligencia emocional, una parte a menudo negada y desdeñada, opacada por el brillo de la razón, del coeficiente intelectual mas fácil de definir y medir, la misma que viene a ser una destreza que nos permite conocer y manejar nuestros propios sentimientos, interpretar o enfrentar los sentimientos de los demás, sentirse satisfechos y ser eficaces en la vida a la vez que crear hábitos mentales que favorezcan nuestras propia productividad.
Téngase en cuenta que, aunque la psicología conoce desde siempre la influencia decisiva de las emociones en el desarrollo y en la eficacia del intelecto, el concepto concreto de la inteligencia emocional, en contraposición al de coeficiente intelectual, fue planteado hace unos años por el psicólogo Peter Salovey, de la Universidad de Yale. Y si bien no existe tests para medirla con exactitud, varías pruebas o cuestionarios que valoran este aspecto pueden ser muy útiles para predecir el desarrollo futuro de una persona.
Hace treinta años, un psicólogo de la universidad de Stanford realizo un experimento con niños de cuatro años. Le mostraba a cada uno una golosina y le decía que podía comerlas, pero que si eran capaces de esperar 15 minutos sin comerla, luego le traería dos. Los dejaba solos con el caramelo y su decisión. Algunos chicos no aguantaban y se comían la golosina; pero unos pocos elegían esperar para obtener una mayor recompensa.
Catorce años después, hizo un seguimiento de esos mismos chicos: los que habían aguantado sin tomar el caramelo y, por lo tanto controlaban mejor sus emociones en función de un objetivo, eran más emprendedores y sociables. Los impulsivos, en cambio tendían a desmoralizarse ante cualquier inconveniente y eran menos brillantes.
Hemos oído muchas veces “controla tus emociones” y en demasiadas ocasiones nos hemos confundido y, en vez de controlar, lo que hemos hecho es simplemente ahogar o esconder nuestras emociones.
Esto es un craso error porque las emociones no son en si misma ni buenas ni malas. La que puede ser buena o mala es nuestra respuesta. En todo caso las emociones nos dan pistas que nos permitirán analizarlas para lograr finalmente que trabajen a nuestro favor.
Dentro de la inteligencia emocional se sitúan 5 habilidades:
- La capacidad de reconocer los sentimientos propios,
- La capacidad de administrarlos,
- La auto-motivación,
- El reconocimiento de los sentimientos de los demás y
- La empatía o capacidad para reaccionar correctamente ante los sentimientos de los demás, o "ponerse en su lugar".
Estas herramientas nos permiten movernos entre la marejada de sentimientos y emociones propias y ajenas. Dentro de este parámetro es clave averiguar como hacemos nuestras evaluaciones con alguna serie de reflexiones y tener la valentía de explorar como reaccionamos ante las personas y los sucesos de la vida real.
Para un buen manejo de este parámetro de la inteligencia emocional necesitaríamos tomar el mando de nuestros pensamientos, dirigir oportunamente nuestras excitaciones nerviosas y llegar a ser buenos solucionadores de problemas; algunas de la pautas a seguir que nos pueden ayudar a realizar esta difícil tareas serian, en primer lugar, comprender la naturaleza del problema y posteriormente la idea de que son las respuestas a las situaciones las que causas los problemas.
Es vital admitir que los problemas son parte de la vida y no hemos de sentirnos obsesionados por ello cuando los tenemos. La clave no está en negar los problemas sino en solucionarlos.
La motivación es otro aspecto en la inteligencia emocional que nos ayuda a catalizar todo el sistema y mantenerlo en funcionamiento. Hay cuatro fuentes principales de motivación:
– Nosotros mismos (pensamientos positivos, visualización.)
– Los amigos, la familia y colegas, son nuestro soporte más relevante.
– Un motor emocional (real o ficticio)
– El propio entorno (aire, luz, sonido, objetos motivacionales).
No olvidemos que las personas somos generalmente más emotivas que racionales y, por tanto, empatía, paciencia creativa y claridad mental son dimensiones que nos ayudaran a sacar el máximo partido de nuestra habilidad en gestión de la inteligencia emocional.
En ocasiones, la única manera de obtener un rendimiento significativo es llevar a cabo importantes cambios en la organización, cambios que suponen un intento previamente planificado por la dirección de mejorar el rendimiento general de las personas, de los grupos o de la propia organización, mediante la modificación de la estructura, el comportamiento y los procesos de la misma.
Si el cambio se lleva a cabo de una forma correcta, personas grupos deben mejorar su rendimiento. Cualquier esfuerzo decidido, planificado y evaluado que sirva para mejorar el rendimiento, cuenta con grandes posibilidades de alcanzar el éxito.
Definitivamente, en el mundo moderno, con la nueva manera de hacer negocios, elementos como la inteligencia emocional cobran una importancia crucial.
A medida que las organizaciones se desenvuelven en mercados más competitivos y dinámicos, reducen personal por reestructuración o comienza a ser parte de la globalización lo que significa fuertes modificaciones en el estilo de gestión, los empleados deberán desarrollar nuevas características para adaptarse o mejor aun destacarse.
Para las organizaciones, conseguir al más brillante en algún ámbito es cuestión de tiempo y dinero, pero será mucho más complicado encontrar al más apto. Lo anterior significa competencia técnica e inteligencia emocional. Es interesante destacar que un coeficiente intelectual alto en una determinada materia puede llegar a ser paradójicamente negativo para el éxito laboral en la empresa moderna. Lo anterior se explica por la común falta de capacidad de aceptar criticas, consejos y trabajar en equipo de las “estrellas”.
Aprovechar la inteligencia emocional no implica estar siempre contento o evitar perturbaciones, sino mantener el equilibrio: saber atravesar los malos momentos que nos depara la vida, reconocer y aceptar los propios sentimientos y salir airosos de esas situaciones sin dañarse ni dañar a los demás.
La difusión de este alfabetismo emocional, pocas veces valorado en su justa medida, haría al mundo y por ende a las organizaciones un lugar más agradable, menos agresivo y más estimulante.
No se trata de eliminar las pasiones, sino de administrarlas con inteligencia...

(Basado en un texto de https://escuelapararicos.net/)

martes, 25 de diciembre de 2018

Habrá que salir a poner carteles...

En "Cien años de soledad"...
En el mágico pueblo de Macondo un día acontece una tragedia, una peste se instala en el poblado.
Esta peste era mas que peculiar. Se trataba de insomnio..
Mientras el insomnio avanza, Aureliano Buen Día cae en la cuenta que hay un síntoma más perverso en la peste: Las personas afectadas por el insomnio van perdiendo los recuerdos.
Aureliano Buen Día, como el sabio del pueblo, comienza a tomar medidas.
Comienza a poner carteles a las cosas: "Esto es una mesa"; "Una silla"; "Una botella"....
Aureliano ve que la peste avanza. Que la desmemoria puede agravarse.
Comienza a poner carteles en la vía publica: "Esto es una vaca...por la mañana se la ordeña..se hierve la leche ...se la mezcla con café ...y se toma café con leche"....
Imagen relacionadaEsto que ocurrió en  Macondo es una dura similitud de lo que puede ocurrir, (o ya está ocurriendo) en nuestro país.
Podemos ser afectados por la peste del des-recuerdo, de la desmemoria...
Debiéramos entonces como Aureliano Buen Día salir a colocar carteles: "Esto es una escuela publica, acá se estudia. Se deben crear muchas escuelas públicas"...
"Ésto es una universidad pública, aquí se reciben médicos e ingenieros gratuitamente"...
"Ésto es un hospital, aquí se atiende gratuitamente a los enfermos"...
"Esto es el ANSES"... "Aquí se otorgan pensiones y jubilaciones"... y "se trata con respeto al jubilado ayudándole a obtener y conservar sus derechos ganados a través de toda una vida de trabajo"...
"Éste es el Ministerio de Cultura", éste otro "del Trabajo", éste otro de "Educación", éste otro de "Ciencia y Tecnología". "Los ministerios no deben cerrarse ni convertirse en meras Secretarías", en ellos "deben garantizarse los derechos de la gente". 
"Aquí no se hacen negocios"...
Ya. Antes de que sea demasiado tarde. ¡Habrá que salir a poner carteles!


Basado en un texto de Omar Peñaloza

sábado, 24 de noviembre de 2018

No se puede detener la evolución

La imagen puede contener: una o varias personas y personas sentadasLa evolución, como una constante, no se puede detener. Pero entender que el aprendizaje es homogéneo y continuo es falaz. No debemos perder de vista la historia. 
Las organizaciones han pasado por distintas etapas o visiones, desde estructuras de tipo mecanicistas a estructuras sistémicas, como se las denomina hoy. En el paso de estas etapas, siempre ha existido un acomodamiento interno, basado en las necesidades de respuesta que el contexto impone y muy pocas veces, desde una inteligencia de abordaje proactivo.
Este proceso ha sufrido distintas etapas que estuvieron estrechamente ligadas a la frecuencia de interacción de la evolución del mundo, que es constante pero discontinua.
Esta situación que parece obvia ha sido la pregunta que convivió por siglos en las organizaciones, sin respuesta. Recordemos simplemente la invención de la imprenta de tipos móviles en 1440 por Gutenberg. Se difundió por toda Europa y antes del 1500, ya había alrededor de ciento cincuenta mil libros impresos. Es por ello que la conciencia de aprendizaje varía de acuerdo a los niveles de percepción que posean las organizaciones de lo que ocurre en el mundo y de qué manera este impactará en su desarrollo. Insistimos, no puede existir un crecimiento y desarrollo homogéneo y sostenido en todas las variables de un sistema, pues si eso fuese cierto, no existirían partes débiles o fuertes. Todas serían débiles o fuertes.
Prueba de ello es la expansión y contracción continua de las organizaciones y de su forma de gestionar los recursos. Están permanentemente modificando sus estrategias, debido a que lo que las hacía fuertes en un momento, la debilitaron en otro.
Si recorremos un poco la historia, podríamos dar un ejemplo:
A partir de la segunda revolución industrial, las organizaciones favorecidas por la primitiva tecnología, dieron prioridad a la producción. Luego a principios del siglo XX, junto con las primeras revoluciones del management encaradas por Taylor y sus seguidores, incluso Elton Mayo, las organizaciones comenzaron a entender el concepto de productividad. Pero este concepto estaba sujeto a la especialización y al ritmo de trabajo. En definitiva, todo el pensamiento hasta ese momento estaba orientado hacia la base de las organizaciones. Es decir que las actividades manuales de los trabajadores eran el objeto del management.
A medida que estas construcciones fueron dominadas, la lógica natural de la evolución abrió caminos alternativos. Así, comenzaron a surgir las primeras ideas de management general que podían aplicarse a la organización como un todo. Estas ideas, aunque profundizadas en los Estados Unidos, surgieron en pensadores europeos. Como consecuencia de ello, los niveles de rentabilidad aumentaron, por lo que fue necesario aplicar con mayor precisión los conceptos contables, financieros, logísticos, comerciales y de distribución. Fue entonces cuando estas investigaciones empíricas impulsaron las expansiones internacionales.
Ya a mediados del siglo XX, surgió una preocupación por el aumento del control de la calidad, para reducir costos innecesarios. Como puede ver, hasta ese momento, todos los pensamientos estaban orientados hacia aspectos tangibles de producción, como consecuencia del pensamiento propio de la época.
La secuencia histórica está definida y es cierto que el pensamiento del management comenzó en la base de las organizaciones y que los primeros estudiosos, en su inmensa mayoría, eran ingenieros.
Pero, ¿a dónde nos llevan estos comentarios?
Comprender que la esencia en el enfoque de la gestión fue evolucionando, pasando desde un foco productivo orientado solo al producto a un foco de inteligencia en la gestión del conocimiento del capital humano, es el cambio más significativo que pudo verse en menos de un siglo.
En la década del 60, la comercialización fue el disparador para considerar que no todos los clientes son iguales y que concentrarse en los gustos y valores segmentados sería una ventaja competitiva dinámica. Esta situación, por primera vez, obligó a las organizaciones a concentrarse en variables externas que, por su dificultad, eran y son incontrolables. Por tal motivo, el cambio en su percepción experimentó un giro revolucionario, debiendo concentrarse en la única variable que podía proporcionar una ventaja estratégica: los recursos humanos. Si bien esta tarea aún es escasa y desordenada, no se conoce con exactitud cómo desarrollarla ni tampoco cómo mensurarla. Es entonces donde aprendimos que ese intercambio de fuerzas entre el contexto y los individuos forma los valores de una época, influyendo directamente en ciertos recursos más que en otros en forma discreta, pero no continua.
Parecería que las organizaciones, después de varios años, quizás siglos, han llegado a la conclusión de que la transferencia activa del conocimiento es la única manera que les permitirá evolucionar...


(Texto adaptado. Basado en contenido web)

Tomar decisiones te hace feliz

La imagen puede contener: 1 persona, de pie e interiorMe encanta la frase que dice “¿Tomas algo para ser feliz? Sí, tomo decisiones.”
La toma de decisiones implica elegir y son, precisamente, nuestras elecciones diarias lo que van haciendo nuestra vida.
Lo que sos hoy, lo que tenés, con quien estás y lo que estás viviendo son producto de tus decisiones y elecciones de ayer.
¿Sos feliz? ¿Te gusta tu vida? ¿Elegiste? ¿Dejaste que otros eligieran? ¿Te gustaría cambiar tu vida...? 
Preguntas difíciles ¿verdad?
El pasado no lo podemos cambiar y del presente quizá algunas cosas no, pero otras estoy segura de que sí. Son estos cambios lo que te traerá un futuro mejor. ¿No es en lo que todos pensamos, en un futuro mejor que nunca llega? No es cuestión de esperarlo, se trata de crearlo.
Ese futuro mejor no llega porque no actuamos en el presente, el futuro no se fabrica por azar o por suerte. Empezá a hacer algo hoy para crearte un futuro mejor. 
Un día será un presente que te permitirá seguir construyendo mejores futuros.
Todo es cuestión de decidir qué hacer.
Seguro que conocés a alguien que ha hecho giro en su vida. La primera pregunta que le podés hacer es; ¿qué has hecho para estar tan bien? Y las posibles repuestas: cambié de trabajo, Empecé a estudiar, empecé a hacer deporte, me casé… o eliminé de mi vida lo que no me dejaba ser feliz. Cada uno tendrá sus propias respuestas.
Los resultados no son instantáneos. La vida es una continua toma de decisiones y elecciones que conllevan miedo, inseguridad, incertidumbre. Y esto es lo que no nos gusta porque supone un esfuerzo, pero todo tiene un precio.
Pero por eso la felicidad es una elección, es una decisión. No se compra, no se vende, no se aprende, no está en los libros.
Hay elecciones que te ayudarán a estar mejor, sea como sea tu vida.
- Elegí tu actitud.
Es la actitud la que dicta tus pensamientos, éstos tus decisiones y, como consecuencia, tus resultados.
En cada situación podés elegir cómo reaccionar. No siempre lo hacemos de la mejor manera, pero con la práctica el tiempo entre la elección y la reacción se hace más largo. Sentirás que sos vos el que domina, no tu mente.
- Elegí tus hábitos.
Todos tenemos hábitos que no nos ayudan a estar mejor. Si empezás por uno de ellos y “decidís” comprometerte a cambiarlo, el resultado será positivo. ¿Qué hábito querés cambiar?
De la misma manera se pueden incorporar nuevos buenos hábitos que sólo te traerán beneficios. ¿Cuál será el primero?
- Elegí tu compañía.
Huye de las personas negativas, de las quejicas, de aquellas que sólo buscan aprovecharse de los demás, de las que están al tanto de la última mala noticia.
No podemos evitar que nos hagan daño la primera vez, pero seguir cerca es una elección tuya.
- Elegí un tiempo para vos.
Pensar en tener tu tiempo, tu espacio y tu libertad no es ser egoísta. Es una necesidad. Para estar bien, lo primero es cuidarte física, mental y espiritualmente.
- Elegí tus pensamientos.
Quizá estés pensando que es fácil decirlo. Y te doy la razón, es fácil decirlo y difícil hacerlo. Pero si no empezás, más difícil será que todo vaya mejor.
No le des más vueltas, no hay atajos para llegar a la felicidad. 
¡Empezá tomando decisiones!

(Texto adaptado. Basado en contenido web)

¿Qué es la estrategia?

La palabra estrategia proviene del latín strategia y este del griego στρατηγíα.
Según el Diccionario de la Real Academia (2017), estrategia se define como:
• “f. Arte de dirigir las operaciones militares.
• f. Arte, traza para dirigir un asunto.
• f. Mat. En un proceso regulable, conjunto de las reglas que aseguran una decisión” (Recuperado de https://goo.gl/xdpESd).
A pesar de ser un término históricamente vinculado con el ámbito militar, este concepto salta al terreno empresarial en el año 1944 cuando los matemáticos y economistas von Neumann y Morgenrstern utilizan el vocablo estrategia en su Theory of Games and Economic Behaviour (2007).
Desde entonces, la palabra estrategia se utiliza en el mundo empresarial para dar cuenta del conjunto de actuaciones necesarias para alcanzar un objetivo consensuado y coherente con las necesidades de supervivencia, desarrollo y crecimiento de una organización. Implica, como se verá más adelante, la elección entre distintas alternativas, basándose en información externa e interna para alcanzar una posición determinada en el mercado y una rentabilidad adecuada a las necesidades de la empresa.
A partir de un correcto análisis del entorno (análisis externo) y de un análisis interno (recursos y competencias clave), y utilizando las herramientas adecuadas, se configura una estrategia posible.
Esta se filtra en el proceso de planificación estratégica, teniendo en cuenta los cambios esperados en el entorno y necesidades de adaptación a la organización. A partir de este punto, surge la estrategia real, que es la que se implementará.


(Texto adaptado. Basado en contenido web)

"Si tenés 50 años, nadie va a mirar tu curriculum..."

Relativamente cerca de la jubilación y con las nuevas generaciones pegando fuerte, los 50 años son una edad complicada para buscar trabajo, por lo que es más necesario que nunca tener un buen currículum.
La imagen puede contener: 1 persona, sentado* Claves para elaborar un curriculum adecuado *
- Debe contener un resumen cronológico
A los reclutadores les gustará saber de tu experiencia y de los lugares en los que has trabajado, pero no caigas en la autobiografía. Para evitar ese error, lo mejor es un resumen cronológico que aglutine los lugares por los que has pasado y los ámbitos laborales en los que te manejas. La brevedad es un plus. Detalla lo justo y necesario para no pasar por alto nada, ni caer en la arrogancia. Tu experiencia no necesita una narración próxima a la épica, sino una buena presentación.
- No tiene que recoger todos los trabajos que has realizado
Como hemos dicho anteriormente, no se trata de escribir una autobiografía, así que no es necesario que narres todos los trabajos realizados desde tu graduación, ni tampoco que incluyas la fecha en la que eso aconteció. Agrupa tus puestos por empresas y deja algunas posiciones únicas para una posible sección de “experiencia adicional”.
- Hay que resaltar logros y habilidades.
En una vida laboral amplia, lo mejor es centrarse en las habilidades y los logros conseguidos, especialmente en lo último. Esto es así porque las habilidades también puede tenerlas alguien más joven, pero los logros es más difícil y es ahí donde puedes marcar la diferencia a ojos de un reclutador. La experiencia siempre es un grado.
- Y por último, recuerda que un CV no solo depende de ti, si no de lo que el empleador busca. Estudia bien a quién te diriges y una vez que sepas qué busca ese alguien, adapta tu currículum a sus necesidades y requerimientos.
Al fin y al cabo, estos pasos no difieren mucho entre la búsqueda de empleo de jóvenes y mayores, pero a ciertas edades la búsqueda es más complicada y la competencia mayor, por lo que a partir de los 50 es imprescindible que un currículum siga estos pasos.
No hay que desanimarse. Confía en el poder de tu experiencia y tus habilidades.


(Texto adaptado. Basado en contenido web)

Sobre pensamientos y acción política


El hombre es capaz de enfrentar cualquier dificultad si se halla armado de una sólida verdad.
La imagen puede contener: 4 personas, personas sonriendo, personas sentadas, multitud e interior
Está en nuestro ánimo la absoluta conciencia del momento trascendental que vivimos. Si la historia de la Humanidad es una limitada serie de instantes decisivos, no cabe duda de que, gran parte de lo que en el futuro se decida a ser, dependerá de los hechos que estamos presenciando. No puede existir a este respecto divorcio alguno entre el pensamiento y la acción, mientras la sociedad y el hombre se enfrentan con la crisis de valores más profunda acaso de cuantas su evolución ha registrado.
Es posible que la acción del pensamiento haya perdido en los últimos tiempos contacto directo con las realidades de la vida de los pueblos. También es posible que el cultivo de las grandes verdades, la persecución infatigable de las razones últimas, hayan convertido a una ciencia abstracta y docente por su naturaleza en un virtuosismo técnico, con el consiguiente distanciamiento de las perspectivas en que el hombre suele desenvolverse.
Acaso sobre el gran fondo filosófico que es la verdad, haya prevalecido una cuestión de tendencias, ajenas al ansia de conocimiento a cuya satisfacción debería consagrarse toda fuerza creadora. En ausencia de tesis fundamentales defendidas con la perseverancia debida, surgen las pequeñas tesis, muy capaces de sembrar el desconcierto...
Los problemas sustantivos no han sido resueltos en el tiempo, tal vez porque existe un problema y una verdad demostrable para cada generación. Quizá, para cada generación sean siempre los mismos tal problema y tal verdad.
Los griegos de Sócrates se formulaban grandes preguntas: el ser, el principio, la virtud, la belleza, la finalidad, y trataron de formular debidamente sus tablas de Moral y sus principios de Etica.
El hombre está hoy tan necesitado de una explicación como aquellos para quienes Sócrates, tantos siglos atrás, forzaba sus problemas...
Nuestra comunidad tenderá a ser de hombres y no de bestias. Nuestra disciplina tiende a ser conocimiento, buscar ser cultura. Nuestra libertad, coexistencia de las libertades que procede de una ética para la que el bien general se halla siempre vivo, presente indeclinable.
Esta comunidad que persigue fines espirituales y materiales, que tiende a superarse, que anhela mejorar y ser más justa, más buena y más feliz, en la que el individuo puede realizarse y realizarla simultáneamente, dará al hombre futuro la bienvenida desde su alta torre con la noble convicción de Spinoza: «Sentimos, experimentamos, que somos eternos...»

Transformaciones en el mundo del trabajo

Estamos atravesando una transformación fundamental en la forma de trabajar. La automatización y las "máquinas inteligentes" están reemplazando tareas y empleos humanos y cambiando las habilidades que buscan las organizaciones en su personal.

"Talento" ya no significa lo mismo que hace diez años; muchos de los roles, habilidades y cargos que van a existir en el futuro no se conocen hoy. ¿Cómo pueden las organizaciones prepararse para un futuro que pocos se animan a definir? ¿Cómo van a cambiar las nencesidades de talento? ¿Cómo se puede atraer, mantener y motivar a la gente que necesitamos? ¿Y qué quiere decir todo esto para Recursos Humanos? Todos estos interrogantes se plantean en "Four Worlds of Work", un trabajo realizado conjuntamente por Carol Stubbings y Jon Williams, ambos al frente de la división People and Organization, de PwC.
La idea de ese trabajo es que no se puede esperar a que se desenvuelvan los acontecimientos; para prepararse para el futuro primero hay que entenderlo. Por eso el informe analiza en detalle cómo podría ser el lugar donde la gente trabaje en la próxima década. Se basó en una investigación comenzada en 2007 por un equipo de PwC y el James Martin Institute for Science and Civilisation en la Said Business School de Oxford, Inglaterra y en una encuesta a 10.000 personas de China, India, Alemania, Gran Bretaña y Estados Unidos.
Los resultados de esa encuesta permitieron a los autores saber cómo imagina la gente que va a evolucionar el trabajo y cómo cree que esa evolución afecte sus perspectivas de empleo y su futura vida laboral.
Partiendo de la premisa que ninguna exploración del futuro es concluyente, el informe global de PwC arriesga que para el año 2030 habrá "Cuatro mundos del trabajo" (Four Worlds of Work), o sea cuatro escenarios posibles que se podrían desarrollar y brinda herramientas para prepararse para ese futuro.
Para imaginar cómo será el trabajo en el futuro debemos considerar las grandes preguntas de nuestra era. ¿Qué influencia tendrán el continuo avance de la tecnología, la automatización y la inteligencia artificial en definir el lugar donde trabajamos y la forma en que lo haremos? ¿Tendremos necesidad de trabajar? ¿Cuál será nuestro lugar en un mundo automatizado?
Muchos analistas se concentran en la tecnología y el rol que se presume tendrá la automatización en los empleos y el lugar de trabajo. Los autores de este informe creen que la verdadera historia es mucho más complicada. Dicen que no se trata tanto de la innovación tecnológica sino de la forma en que los humanos decidan usar esa tecnología. La forma que adopte la fuerza laboral del futuro será el resultado de fuerzas complejas, cambiantes y encontradas. Algunas de esas fuerzas son inevitables, pero la velocidad con que se desarrollen es difícil de predecir. Regulaciones, leyes, los gobiernos que las impongan, las opiniones de consumidores, ciudadanos y trabajadores, todo eso influirá en la transición hacia el trabajo automatizado.
El resultado de esa batalla determinará el futuro del trabajo en 2030. Cuando son tantas las fuerzas en juego, las predicciones lineares son demasiado simplistas. Las empresas, los gobiernos y los individuos deben estar preparados para una serie de resultados. 
La imagen puede contener: 1 persona, sentado e interiorLas innovaciones disruptivas, los nuevos modelos de negocios y la escasez de recursos que están impactando en todos los sectores...













(Texto adaptado. Basado en contenido web)